Seguro alguna vez pensaste: “Sé lo que tengo que comer, pero cuando estoy cansada elijo cualquier cosa”.

 

La buena noticia es que no es solo un problema tuyo.

La ciencia muestra que gran parte de nuestras decisiones alimentarias no se toman desde la voluntad, sino desde el entorno que nos rodea.

El cerebro no busca hacerlo perfecto, busca hacerlo fácil

Desde la neurociencia sabemos que el cerebro humano está diseñado para ahorrar energía.
Tomar decisiones conscientes, deliberadas y planificadas tiene un alto costo cognitivo, por eso el cerebro tiende a priorizar:

  • Lo más fácil

  • Lo más rápido

  • Lo más disponible

  • Lo que requiere menos esfuerzo mental

La evidencia muestra que muchas de nuestras conductas diarias (incluidas las alimentarias) son automáticas, no racionales.

 

👉 El cerebro busca eficiencia, no perfección.

 

 

Las decisiones no ocurren en un vacío

Las elecciones alimentarias no se toman en condiciones ideales.
Suelen ocurrir en contextos de:

  • Cansancio

  • Estrés

  • Poco tiempo

  • Hambre

  • Sobrecarga emocional o mental

En estos estados, el cerebro reduce el uso del control ejecutivo (corteza prefrontal) y delega decisiones a circuitos más automáticos, vinculados a:

  • Hábitos previos

  • Recompensa inmediata

  • Disponibilidad ambiental

 

Por eso, la fuerza de voluntad no es constante.
Es limitada y profundamente influenciable por el contexto.

 

Entonces… ¿qué es realmente un hábito?

Un hábito es una conducta que:

  • Se repite en un contexto similar

  • Requiere cada vez menos esfuerzo consciente

  • Se activa automáticamente frente a ciertos estímulos del entorno

Desde la evidencia científica, los hábitos no se construyen por motivación sostenida, sino por:

repetición + entorno + facilidad

 

Cuando una conducta se vuelve hábito, ya no necesita voluntad.

 

 

👀 El cerebro elige lo que ve primero

La economía del comportamiento y la nutrición conductual muestran que:

Lo que está más accesible y visible tiene mayor probabilidad de ser elegido, independientemente de la intención previa.

Ejemplos simples:

  • Si hay agua visible → se toma más agua

  • Si hay verduras listas → se consumen más verduras

  • Si los ultraprocesados no están disponibles → disminuye su consumo

 

Esto no es falta de disciplina.
Es funcionamiento normal del cerebro humano.

 

El entorno como andamio del hábito

Desde este enfoque, el entorno funciona como un andamio conductual.

Modificar el ambiente implica:

  • Reducir fricción para las conductas deseadas

  • Aumentar fricción para las conductas que no queremos repetir

La evidencia respalda que pequeños cambios ambientales tienen un impacto mayor y más sostenido que grandes cambios basados en autocontrol.

Ejemplos concretos:

  • Dejar frutas visibles

  • Tener verduras lavadas y cortadas

  • Preparar proteínas simples con anticipación

  • No comprar alimentos que no se desean consumir con frecuencia

 

 

😴 Cuando estamos cansados, elegir “bien” cuesta más

Cuando hay cansancio, el cerebro prioriza la opción que requiere menos pasos, no la opción teóricamente más saludable.

Si abrir la heladera implica:

  • Lavar

  • Cortar

  • Cocinar

  • Pensar

La probabilidad de elegir esa opción disminuye.

En cambio, si el entorno ya está preparado, la probabilidad aumenta.

 

👉 Lo preparado gana.
👉 Lo rápido y visible se elige.

 

 

📚 Qué dicen hoy las guías de salud

Las guías actuales coinciden en que:

  • La modificación del entorno es clave para sostener hábitos

  • El enfoque centrado solo en voluntad aumenta la frustración

  • Los hábitos se construyen desde sistemas, no desde exigencias personales

La ciencia respalda un modelo donde:

  1. El entorno precede a la conducta

  2. La conducta repetida construye el hábito

  3. El hábito reduce la necesidad de autocontrol

 

Cómo llevarlo a la práctica

🏠 En casa: hacer fácil lo que querés comer

💧 Hidratación

  • Botella de agua siempre a la vista

  • Si está guardada, no se usa

  • Si está visible, el cerebro la elige

🥬 Heladera estratégica

  • Primer estante: frutas lavadas y cortadas

  • Verduras listas en recipientes transparentes

  • Proteínas simples preparadas (huevos duros, legumbres cocidas)

 

👉 Lo primero que ves suele ser lo primero que comés.

 

Un momento semanal que lo cambia todo

Elegir un momento para:

  • Lavar hojas

  • Cortar verduras

  • Hervir huevos

  • Cocinar legumbres o granos

💼 En el trabajo: anticiparse al cansancio

  • Fruta en el bolso

  • Yogur, frutos secos o snacks simples

  • Botella de agua en el escritorio

 

No se trata de tener más fuerza de voluntad. Cuando el entorno acompaña,
el cerebro elige mejor y el hábito se sostiene.